Se dice pronto.
Tal vez demasiado pronto. Palabras que una vez dichas en voz alta minimizan sus significados reduciendolos a la insignificancia de un grano de arena, una gota perdida en el maremoto de sales de baño y efervescencias coloreadas por lápices y manos inexpertas.
Porvenir inexistente que grita, y se torna desquiciado, se vuelve tangible porque es creación y amenaza propia de lo que puede llegar a ser.
¿Que sería sin mi roll de algodón de azucar?
¿Que serías sin las palabras que marcan la linea a cruzar?
Serías ese borron de mirar fijamente de cerca, un ojo que se desdibuja y una comisura que se pierde a los pies mi almohada para volverme loca en un intento de adivinar aquello que creo que dicen unos labios que no se mueven salvo cuando cambias el verbo por el complemento directo e indirectamente me atañe.
.Serías ceñir mi cintura y yo la espada que atraviesa tu pecho sin ningún reparo, sin la condescencia que se aplica a todo buen enemigo.
Vértigo que se adiere a mi piel y un nombre que me taladra, enmarcado en los libros de Borges, en las placas de la calle de enfrente y por último en Tí.
-------------------------------------------------------------------------------
Se mira, pero no se toca.
De un tiempo a esta parte llevo un cartel en la frente que grita "Peligro" y nadie confía porque tengo el historial de una fulana barata, y consta como imposible la reinserción.
-Conocemos la apostura, la galantaría y en encanto de Satanás-
Tornas simple complicado y ya no sé distinguir donde empieza la confianza y terminan mi fascinación y mis dolores de cabeza.
Me apuntaré clases de magia por correspondencia y entonces aparecerás y desaparecerás a mi antojo.
sábado, 12 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Hoy
Desandar lo andado con zapatos nuevos.
Botas excéntricas destruyendo banalidades agrestres
que alguna vez apreciaste.
Desechada para siempre,
entre desperdicios nauseabundos,
la crisálida quebrada por exceso de polución
y lluvia pérfida del pérfido septiembre.
Decadencia de rasgar metálico y chirriante
que guarda con celo el candor de lo conocido
te irás con el deshielo de un Abril abotargado.
Sucio el barro, desbordado,
por la crecida de lo incierto.
Roto el pasado embalsamado en aceites
para ungir pacientes agonizantes.
Camino despacio pisando con rudeza los cristales rotos.
¡Atrás!
Bien atrás lo que fué.
Ya para siempre me anclo en el instante.
Cancerbero de sonrisas,
Guardián de mi vanidad.
Botas excéntricas destruyendo banalidades agrestres
que alguna vez apreciaste.
Desechada para siempre,
entre desperdicios nauseabundos,
la crisálida quebrada por exceso de polución
y lluvia pérfida del pérfido septiembre.
Decadencia de rasgar metálico y chirriante
que guarda con celo el candor de lo conocido
te irás con el deshielo de un Abril abotargado.
Sucio el barro, desbordado,
por la crecida de lo incierto.
Roto el pasado embalsamado en aceites
para ungir pacientes agonizantes.
Camino despacio pisando con rudeza los cristales rotos.
¡Atrás!
Bien atrás lo que fué.
Ya para siempre me anclo en el instante.
Cancerbero de sonrisas,
Guardián de mi vanidad.
sábado, 5 de junio de 2010
La poesía destruye al hombre...
La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.
Sueño de una noche de verano
Los hombres del Viet son tan hermosos cuando mueren.
El agua del río, lamiendo sus piernas, hacía más sexual
su ruina.
Luego vinieron las Grandes Lluvias, buscando
la vagina hambrienta de la selva, y todo lo
borraron.
Quedó sólo en los labios la sed e la batalla, para nada,
como baba que cae de la boca sin cerebro.
Hoy
que en el lecho sin árboles ni hojas
con tu lengua deshojas el árbol de mi sexo
y cae toda la noche el semen como lluvia
y cae toda la noche el semen como lluvia, dime
besando suavemente el túnel de mi ano
cueva de la anaconda que aún me marca
los ritmos de la vida, qué era, qué es
qué es un cadáver.
-Leopoldo María Panero-
La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.
Sueño de una noche de verano
Los hombres del Viet son tan hermosos cuando mueren.
El agua del río, lamiendo sus piernas, hacía más sexual
su ruina.
Luego vinieron las Grandes Lluvias, buscando
la vagina hambrienta de la selva, y todo lo
borraron.
Quedó sólo en los labios la sed e la batalla, para nada,
como baba que cae de la boca sin cerebro.
Hoy
que en el lecho sin árboles ni hojas
con tu lengua deshojas el árbol de mi sexo
y cae toda la noche el semen como lluvia
y cae toda la noche el semen como lluvia, dime
besando suavemente el túnel de mi ano
cueva de la anaconda que aún me marca
los ritmos de la vida, qué era, qué es
qué es un cadáver.
-Leopoldo María Panero-
domingo, 30 de mayo de 2010
Divina Comedia
Será que había una vez un circo.
Y que me enmarañé entre los hilos de los títeres que alguna vez creí manejar.
Serán las ganas de ganar las apuestas apostando por el mejor postor.
Será que te conocía sin conocerte y que te imaginé sin acertar.
Mi credo, loco huracan de pasiones frígidas, no tenía ni idea de comedias divinas,
de versos en italiano o de besos por terminar.
Hasta que me apagaste la voz una noche de Mayo y supe por qué llevaba semanas escuchando tu nombre golpeando mis cimientos y reberbenando en mis oídos como reminiscencia rota por el fracaso de tu narcisimo.
Que lucrecía leía tu obra abrazandote de manera casi compulsiva para arrojarte lejos de todo, tan lejos como la astrología, o tu nombre - singnificando sin significarte- repetido día trás día por influencias del azar.
Se soñaba Beatrice cuando nadie la miraba,cuando soñarse tuya no significaba nada salvo un poeta de tres al cuarto. Nunca la curiosidad te señalaría con el dedo acusador de un recuerdo del futuro.
Has condenado al infierno a mis personajes y a mí a la incertiumbre.
Suerte la mía.
Será que no sé como hacer para cambiarnos el pelo, para cambiarnos la piel, para enredarme en tus manos...
Y que me enmarañé entre los hilos de los títeres que alguna vez creí manejar.
Serán las ganas de ganar las apuestas apostando por el mejor postor.
Será que te conocía sin conocerte y que te imaginé sin acertar.
Mi credo, loco huracan de pasiones frígidas, no tenía ni idea de comedias divinas,
de versos en italiano o de besos por terminar.
Hasta que me apagaste la voz una noche de Mayo y supe por qué llevaba semanas escuchando tu nombre golpeando mis cimientos y reberbenando en mis oídos como reminiscencia rota por el fracaso de tu narcisimo.
Que lucrecía leía tu obra abrazandote de manera casi compulsiva para arrojarte lejos de todo, tan lejos como la astrología, o tu nombre - singnificando sin significarte- repetido día trás día por influencias del azar.
Se soñaba Beatrice cuando nadie la miraba,cuando soñarse tuya no significaba nada salvo un poeta de tres al cuarto. Nunca la curiosidad te señalaría con el dedo acusador de un recuerdo del futuro.
Has condenado al infierno a mis personajes y a mí a la incertiumbre.
Suerte la mía.
Será que no sé como hacer para cambiarnos el pelo, para cambiarnos la piel, para enredarme en tus manos...
jueves, 20 de mayo de 2010
Entre las formas de las nubes.
Bien podrían las nubes sugerir formas sin jugar con la autosugestión, pasar por encima de ojos ajenos al mundo, despistando ideologías radares y desesperanzas por igual.
Con un toque de reloj te embauca la húmeda textura de su algodon, miras al cielo
y ¡ Cuánto desearias para siempre una cama sobre el crepúsculo donde ni los pájaros te engatusaran con su incesante trino!
El cielo es la tabla de salvación de los no tan débiles y Cenicienta lleva escrito en su destino
- Bien tejido por o para ella- eso de llegar tarde.
Hace mucho ya que el reloj tocó las doce y no quedan nubes o uvas en mi saco de la suerte, por eso me escondo detrás de decimonónicos tiempos verbales para llegar tarde a los clásicos pronombres como me-ti-contigo.
Y es que cuando pasas puntual por mi cabeza dejo que cualquier pensamiento te arrastre hasta hacerte desaparecer, como un recuerdo de tantos, el más perfectos de todos los trazos que alguna vez se me dibujaron en el pecho.
Borron, cuenta nueva.
Porque siempre supe que amar es algo que puede darse en presente y en pasado.
Cuando amas en pasado te envuelve ese olor dulzón del recuerdo y el autoengaño, sonríes arrastrado por la melancolía y dura lo que tarda en llegar un nuevo verano.
Despistarse mirando nubes es como amar en presente y cuando se mira de cara al ahora, el tiempo para el pasado ha dejado de ser necesario así, y por suerte, los errores, una vez modificado el instante no alterarán más que lo ya conocido.
Con un toque de reloj te embauca la húmeda textura de su algodon, miras al cielo
y ¡ Cuánto desearias para siempre una cama sobre el crepúsculo donde ni los pájaros te engatusaran con su incesante trino!
El cielo es la tabla de salvación de los no tan débiles y Cenicienta lleva escrito en su destino
- Bien tejido por o para ella- eso de llegar tarde.
Hace mucho ya que el reloj tocó las doce y no quedan nubes o uvas en mi saco de la suerte, por eso me escondo detrás de decimonónicos tiempos verbales para llegar tarde a los clásicos pronombres como me-ti-contigo.
Y es que cuando pasas puntual por mi cabeza dejo que cualquier pensamiento te arrastre hasta hacerte desaparecer, como un recuerdo de tantos, el más perfectos de todos los trazos que alguna vez se me dibujaron en el pecho.
Borron, cuenta nueva.
Porque siempre supe que amar es algo que puede darse en presente y en pasado.
Cuando amas en pasado te envuelve ese olor dulzón del recuerdo y el autoengaño, sonríes arrastrado por la melancolía y dura lo que tarda en llegar un nuevo verano.
Despistarse mirando nubes es como amar en presente y cuando se mira de cara al ahora, el tiempo para el pasado ha dejado de ser necesario así, y por suerte, los errores, una vez modificado el instante no alterarán más que lo ya conocido.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
- M. Benedetti -
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
- M. Benedetti -
martes, 11 de mayo de 2010
Prima-Vera
Abres los ojos.
máxima nº II: no volverás a consumir alcohol en cantidades industriales.
A veces, las elocociones por decir resultan tan prescindibles que, ni bajo la concreción más absoluta, podrían salvarse del desinterés.
Inventaba frases de un cuento despistado, cansada del eterno letargo que arropa a las buenas historias que muy pocos se atreven a leer.
Y así como en un sueño sin prisas construí castillos de arena embalsamada en ladrillos de cosmogonias decadentes.
Para cuando percibí el pertinaz sonido de la lluvia de media tarde, mi montaña de un grano de arena se deshizo entre las razones que inevitablemente van unidas a las primeras aguas de Mayo, así como a toda resaca memorable, que no recuerda pero sabe, como solo saben saber las intuiciones.
En el ámbito de lo cognoscible hay lagunas del tamaño de Júpiter que se mimetizan a la perfección con el escepticismo
La simetría no existe es esa mentira que se aloja en los cubitos de hielo de los mejores vasos de ron, que va desencajando la percepción y da la vuelta a la tortilla haciéndote creer que quizás con Coca-Cola todo sería mucho más fácil me tragar.
Y tragarmelo me lo tragué, atontada como estaba.
Asi cuando desperté, solo quedaban recuerdos entre las nauseas y el dolor de cabeza.
Y un barco, rumbo Júpiter.
Palabras más, palabras menos.
máxima nº II: no volverás a consumir alcohol en cantidades industriales.
A veces, las elocociones por decir resultan tan prescindibles que, ni bajo la concreción más absoluta, podrían salvarse del desinterés.
Inventaba frases de un cuento despistado, cansada del eterno letargo que arropa a las buenas historias que muy pocos se atreven a leer.
Y así como en un sueño sin prisas construí castillos de arena embalsamada en ladrillos de cosmogonias decadentes.
Para cuando percibí el pertinaz sonido de la lluvia de media tarde, mi montaña de un grano de arena se deshizo entre las razones que inevitablemente van unidas a las primeras aguas de Mayo, así como a toda resaca memorable, que no recuerda pero sabe, como solo saben saber las intuiciones.
En el ámbito de lo cognoscible hay lagunas del tamaño de Júpiter que se mimetizan a la perfección con el escepticismo
La simetría no existe es esa mentira que se aloja en los cubitos de hielo de los mejores vasos de ron, que va desencajando la percepción y da la vuelta a la tortilla haciéndote creer que quizás con Coca-Cola todo sería mucho más fácil me tragar.
Y tragarmelo me lo tragué, atontada como estaba.
Asi cuando desperté, solo quedaban recuerdos entre las nauseas y el dolor de cabeza.
Y un barco, rumbo Júpiter.
Palabras más, palabras menos.
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