domingo, 22 de agosto de 2010

Analogía del color

He conocido el neutro celeste,la enajenación del amarillo,
Me he desquiciado con el turquesa en plena lluvia de azules matemáticos.
Vibré con el rojo, un gemido en los lábios, mientras me bailaba entre las yemas de los dedos el lápiz de cualquier anatomía.
Te coloreo con ceras de las gruesas y definitivamente sé que te pega el verde, no por el pelo ni mucho menos por la esperanza, es por que el verde es un color muy así, o encaja o no encaja.
Y da igual que no te guste, yo te pinto de verde como me pinto de gris y de naranja, porque no todo van a ser nubes.
Te pinto de verde por el metódico uso del desencuentro, por la fragilidad de las novedades que se deslizan con la rapidez del viento hasta la rutina, hasta el hastío de la más vulgar letanía.
Y te pinto de verde como el rojo de los daltónicos, que es y nunca será, que mirará por encima del hombro sabiendose reconocido solo por unos pocos sonreidos por la genética.

Camufla bien los colores o muestralos con desenfado, que siempre cabe la posibilidad de que te acusen de azul los ojos cualquier miope limítrofe, que pueda juntar más de tres palabras, mostrando así la cualidad irrefutable de la mejor dialectica: lo que se pinta de azul, azul se queda.

domingo, 8 de agosto de 2010

El deshielo del Ártico

Cuando me fijo, lo que la mano sostiene es más un ladrillo rojizo que una piedra con clase, decido que dado el fin, el medio me importa un carajo.
Lo lanzo contra el espejo, que no es espejo sino una superficie grisácea de mar edulcorado y mugriento salpicado de pasta de dientes.
La puntería es solo cosa de sueños y aquí, ahora, el centro queda tan lejos como cuando el mediterraneo era azul y con suerte me da para alcanzar diez centímetros dentro del borde.

(Todo, absolutamente todo, es un doble o triple sentido)

Cadenciosamente una grieta cobra vida y astillas color cristal metalizado vuelan en todas direciones en oleadas de vanidad sin alcanzar a rozar siquiera el indiferente disfráz de disfrazada indiferencia que de tan extravagante no sabe ser otra cosa que vulgar.
El ladrillo que quiso ser piedra cae al suelo y se mimetiza con las valdosas del portal.
Cruce de piernas, vidrio por doquier y fin del espectáculo.
Un teléfono que no suena y el arrojo-casualidad de pretender siete años de mala suerte.

viernes, 9 de julio de 2010

Joder, Puta.

Te deseo mil cosas, y entre ellas, las peores del mundo.
Joder, zorra, joder.
Te admiro por ser como eres, una auténtica puta. Una adicta al sabor de las pollas, la avenida más cercana a la falsa sensación de un orgasmo fingido.
Te conozco por como eres, una estrecha bruja de malas influencias, notoria abogada de las más crudas sentencias.
Te odio por como eres, una estúpida ególatra, que de tener, poco mantiene. Y si aún lo conserva, qué suerte tiene, pues de pocas el miedo siente que de tan miles que conozca, la suya sea la siguiente (coño, qué mentira más cruel mentir en algo tan evidente).
Y sin embargo te quiero, por como sientes. O por como piensas. Pues al menos te sabes sacar las manos de fuego sirviéndote de la cabeza de un ameno, pues es algo que no duele. A ti, ¿verdad?
Sigamos con lo siguiente.
Te deseo.
El mal. Y todo lo que con ello conlleva. La poca dicha. La muerte. Quiero acabar contigo y con lo que significas, tu maldita parodia de un perfecto sentimiento de lírica breve.
Muere, muere, muere.
Te dedico lo más sutil, lo único en lo que pienso, lo que de verdad puedo escribir cuando escribo. Lo que pienso, y no miento.
Ya te posean los demonios, y te violen. Te penetren con sus penes erectos sin misericordia. Te empalen contra la pared más recia y te duela (y disfrutes, perra).
Muere, muere, muere.
Los ojos arrancados de tu cabeza, una deslumbrante visión de belleza. Observa como eres violada por tu propia pasión, y de como la mentira te convierte en su esclavo, mi amante princesa.
Muere, muere, muere.
Te deseo lo peor del mundo, y aún así, muerta ya seas.

-Álvaro Gallego-


"Y lo siento tanto, tan cerca..."

lunes, 21 de junio de 2010

Hedonismo ante mi ontología

Curiosa esa manía tan humana de mirar y no ver, de controlar aquello que nos ronda, ese tirar de hilos anclados en manos y bocas ajenas, Pies descentrados por rodillas que no son rodillas, movídas por la fatalidad de mi sonrisa.
Un paso aquí, una palabra allá y todo listo para que explote el globo terráqueo y se nos llene de chicle la cara.
Veo, la marca inexpugnable de chicle en todo lo que toco, pegajoso caramelo, sin ser caramelo, sin ser verbo y en calidad de omisión me rindo ante el placer de ser.
Hedonismo ante mi ontología.
Cuadrante simplista de cesped que no deja a entrever más que lo que quiera la una intuición inventada por la casualidad y dado que mi mundo nunca será Nueva York hasta que mis conteporáneos coticen en bolsa no miro más lejos, por ahora, que mi pompa de chicle y mi cuadrante de cesped en el que te incluyo y te excluyo a ratos, en calidad de insecto o árbol sombrio que en no buena sombra me cobija.
En tanto que tiro de los hilos necesarios para no perder la cabeza, para jugar a ser dios con las moscas de mi casa, con hueco del sofá y hasta con metafísica de tres el cuarto.
Decido que quiero que el sol me dé de bruces en la cara y abro la persiana y salgo a la calle,salgo a la calle...

sábado, 12 de junio de 2010

Se dice pronto.
Tal vez demasiado pronto. Palabras que una vez dichas en voz alta minimizan sus significados reduciendolos a la insignificancia de un grano de arena, una gota perdida en el maremoto de sales de baño y efervescencias coloreadas por lápices y manos inexpertas.
Porvenir inexistente que grita, y se torna desquiciado, se vuelve tangible porque es creación y amenaza propia de lo que puede llegar a ser.
¿Que sería sin mi roll de algodón de azucar?
¿Que serías sin las palabras que marcan la linea a cruzar?
Serías ese borron de mirar fijamente de cerca, un ojo que se desdibuja y una comisura que se pierde a los pies mi almohada para volverme loca en un intento de adivinar aquello que creo que dicen unos labios que no se mueven salvo cuando cambias el verbo por el complemento directo e indirectamente me atañe.
.Serías ceñir mi cintura y yo la espada que atraviesa tu pecho sin ningún reparo, sin la condescencia que se aplica a todo buen enemigo.
Vértigo que se adiere a mi piel y un nombre que me taladra, enmarcado en los libros de Borges, en las placas de la calle de enfrente y por último en Tí.

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Se mira, pero no se toca.
De un tiempo a esta parte llevo un cartel en la frente que grita "Peligro" y nadie confía porque tengo el historial de una fulana barata, y consta como imposible la reinserción.
-Conocemos la apostura, la galantaría y en encanto de Satanás-
Tornas simple complicado y ya no sé distinguir donde empieza la confianza y terminan mi fascinación y mis dolores de cabeza.
Me apuntaré clases de magia por correspondencia y entonces aparecerás y desaparecerás a mi antojo.

miércoles, 9 de junio de 2010

Hoy

Desandar lo andado con zapatos nuevos.
Botas excéntricas destruyendo banalidades agrestres
que alguna vez apreciaste.
Desechada para siempre,
entre desperdicios nauseabundos,
la crisálida quebrada por exceso de polución
y lluvia pérfida del pérfido septiembre.
Decadencia de rasgar metálico y chirriante
que guarda con celo el candor de lo conocido
te irás con el deshielo de un Abril abotargado.
Sucio el barro, desbordado,
por la crecida de lo incierto.
Roto el pasado embalsamado en aceites
para ungir pacientes agonizantes.

Camino despacio pisando con rudeza los cristales rotos.

¡Atrás!
Bien atrás lo que fué.
Ya para siempre me anclo en el instante.
Cancerbero de sonrisas,
Guardián de mi vanidad.

sábado, 5 de junio de 2010

La poesía destruye al hombre...

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.



Sueño de una noche de verano

Los hombres del Viet son tan hermosos cuando mueren.
El agua del río, lamiendo sus piernas, hacía más sexual
su ruina.
Luego vinieron las Grandes Lluvias, buscando
la vagina hambrienta de la selva, y todo lo
borraron.

Quedó sólo en los labios la sed e la batalla, para nada,
como baba que cae de la boca sin cerebro.
Hoy
que en el lecho sin árboles ni hojas
con tu lengua deshojas el árbol de mi sexo
y cae toda la noche el semen como lluvia
y cae toda la noche el semen como lluvia, dime
besando suavemente el túnel de mi ano
cueva de la anaconda que aún me marca
los ritmos de la vida, qué era, qué es
qué es un cadáver.

-Leopoldo María Panero-