Di quei violini suonati dal vento.
Mentre piove.
Piove.
miércoles, 19 de enero de 2011
miércoles, 22 de diciembre de 2010
El subsuelo
Del baúl de la emoción contenida:
- Se refugiará constantemente en el regazo de Lucrecia y en la sabiduría que se esconde tras toda alma de niño mientras abraza las tapas gastadas de un libro que cree la hará renacer.
"Proyectas luz, Lau, mas te valdría aprender a mirarte en un espejo de vez en cuando."
"Y Si bien no aspiras vivir, y crees encontrar una respuesta en la muerte, estás mas viva que todos ellos, que se niegan a ver la luz por miedo a que les acabe cegando"-
"La historia de Laura y Gabriel"
Fragmento:
¿Qué es mejor? ¿Una felicidad vulgar o un sufrimiento elevado? Venga,¿qué es mejor? (...)
Porque todos nosotros, más o menos hemos perdido la costumbre de la vida, hasta tal punto que a veces sentimos una especie de asco por la "verdadera vida" por eso no podemos aguantar que nos la recuerden. Hemos llegado a considerarla casi, casi, como un trabajo, y hemos convenido, en nuestro interior que son mucho mejores los libros. ¿ Y por qué de vez en cuando nos ponemos nerviosos, hacemos extravagancias? ¿Qué pedimos en realidad? (...)
Permitidme señores, no intento justificarme diciendo "Todos", pero yo, en realidad no he hecho otra cosa en mi vida que llevar hasta las últimas consecuencias lo que vosotros no os atrevéis a llevar hasta la mitad, estimando, además , razonable vuestra cobardía, y con el consuelo de que os engañáis a vosotros mismos. Así que resulta que yo estoy más vivo que vosotros. (...)
Nos pesa incluso ser hombres, hombres dotados de un verdadero, de un cuerpo propio y una sangre propia, nos avergonzamos de esto y lo consideramos una ignominia, esperamos convertirnos en no se que inauditos seres abstractos. Hemos nacido muertos, señores, y por otro lado hace mucho ya, que no nacemos padres vivos, y esto nos conviene cada vez más, dentro de poco inventarán la forma de nacer de la idea, pero basta, no quiero escribir más del subsuelo.
"Memorias del subsuelo" -F. Dostoievski-
- Se refugiará constantemente en el regazo de Lucrecia y en la sabiduría que se esconde tras toda alma de niño mientras abraza las tapas gastadas de un libro que cree la hará renacer.
"Proyectas luz, Lau, mas te valdría aprender a mirarte en un espejo de vez en cuando."
"Y Si bien no aspiras vivir, y crees encontrar una respuesta en la muerte, estás mas viva que todos ellos, que se niegan a ver la luz por miedo a que les acabe cegando"-
"La historia de Laura y Gabriel"
Fragmento:
¿Qué es mejor? ¿Una felicidad vulgar o un sufrimiento elevado? Venga,¿qué es mejor? (...)
Porque todos nosotros, más o menos hemos perdido la costumbre de la vida, hasta tal punto que a veces sentimos una especie de asco por la "verdadera vida" por eso no podemos aguantar que nos la recuerden. Hemos llegado a considerarla casi, casi, como un trabajo, y hemos convenido, en nuestro interior que son mucho mejores los libros. ¿ Y por qué de vez en cuando nos ponemos nerviosos, hacemos extravagancias? ¿Qué pedimos en realidad? (...)
Permitidme señores, no intento justificarme diciendo "Todos", pero yo, en realidad no he hecho otra cosa en mi vida que llevar hasta las últimas consecuencias lo que vosotros no os atrevéis a llevar hasta la mitad, estimando, además , razonable vuestra cobardía, y con el consuelo de que os engañáis a vosotros mismos. Así que resulta que yo estoy más vivo que vosotros. (...)
Nos pesa incluso ser hombres, hombres dotados de un verdadero, de un cuerpo propio y una sangre propia, nos avergonzamos de esto y lo consideramos una ignominia, esperamos convertirnos en no se que inauditos seres abstractos. Hemos nacido muertos, señores, y por otro lado hace mucho ya, que no nacemos padres vivos, y esto nos conviene cada vez más, dentro de poco inventarán la forma de nacer de la idea, pero basta, no quiero escribir más del subsuelo.
"Memorias del subsuelo" -F. Dostoievski-
jueves, 16 de diciembre de 2010
Desorden.

Son esos los desórdenes que no afectan. Que conmueven por la misma ingenuidad de las camisas descolgadas y puños descosidos, enmudece hasta el silencio congelando esas imágenes luminiscentes que perpetúan en la cabeza del metódico desagradecido.
Alma que se nutre del desorden que la aprecia, fluye y desestructura escalones de altas escalinatas induciéndolas al revés.
Alma que vuela abatida en las esquinas lúcidas de objetos y desinterés, levantando adoquines para encontrar el cambio de tercio que la reubique como si se tratase de un puzzle recién abierto esparcido en zócalos malavenidos. Desorden en el marco y encrucijada en las piezas perdidas de tanto desencajar.
Vuelta al principio y nueva parte que se queda escondida tras la alfombra, de debajo del sofá, de debajo del techo, de debajo del cielo, de debajo del mundo, del debajo de debajo del qué. Parte perdida e insustituible del todo sustancial compuesto por sustancias entendidas como agua y arena, mientras se ensamblan las restantes con acero del vecino que se embriaga con el vino de puertas cerradas y se niega a compartir el prodigioso fragmento que a éste le falta.
Caos de ratonera escéptica en los muebles de esos, nuestros semejantes y una copia, que se refleja, se refleja como Apolo y como Apolo se pierde en la brújula de los que buscan una senda en el delirio.
martes, 23 de noviembre de 2010
Buenos días.
Me inclino como la señorita que soy ante la taza del water y a punto estoy de sentir que no eres sino tú ante quien me estoy inclinando, acto seguido a punto estoy de pensar que no eres sino tú, encima de quien estoy vomitando.
Buenos días cielo. Me alegra verte otra vez aquí, tan lejos de nuestro lugar común.
Tan lejos de mis sueños, de mis temblores, de mi sofá, de tus huidas, y mi jugar al pilla-pilla- pies para qué os quiero- tras tu cara de luna llena.
¡Qué extraño se me hace verte en el fondo de mi water! Y mientras tomas mi mano, yo me pierdo en tu abrazo y tu me pierdes en tu memoria. Gracias por dejar que me ahoge en ese trocito de tu cerebro inundado con la cerveza del aleph de tus borracheras.
Buenos días cielo. Soy ese recuerdo del que nada quieres saber, soy la boca que te besaría hasta en el fondo de mi fosa séptica y jamás se atrevería a tirar de la cadena por miedo a lo que pudo ser hundirme contigo en el fango. Por miedo a perdeme esas noches de rutina y sexo mediocre en las que me imagino fingiendo orgasmos como nunca los supe finjir.
Mi ego se desfigura constante, cadencioso, cuando sonrío cada mañana y me estampo contra tu realidad, entonces empiezo por la extravancia, acabo por lo vulgar, me pido disculpas en tu nombre y me invento excusas para darte los buenos días y cubrirme con mi máscara de la suerte que se resquebraja con el eco de tu ausencia y mis desvaríos porque evidentemente tu ausencia no existe más allá de todas las veces que te he perdido entre arcada y arcada por aquello de la igualdad de condiciones, por esa manía tan tonta de buscarte hasta en el water, para que olvides mis palabras, te piense como se piensan los imposibles y dentro de lo posible evite buscarte a tí tras la bruma de tus ojos, tras la niebla que se amotina en el octubre de mis buenos días.
Buenos días cielo. Me alegra verte otra vez aquí, tan lejos de nuestro lugar común.
Tan lejos de mis sueños, de mis temblores, de mi sofá, de tus huidas, y mi jugar al pilla-pilla- pies para qué os quiero- tras tu cara de luna llena.
¡Qué extraño se me hace verte en el fondo de mi water! Y mientras tomas mi mano, yo me pierdo en tu abrazo y tu me pierdes en tu memoria. Gracias por dejar que me ahoge en ese trocito de tu cerebro inundado con la cerveza del aleph de tus borracheras.
Buenos días cielo. Soy ese recuerdo del que nada quieres saber, soy la boca que te besaría hasta en el fondo de mi fosa séptica y jamás se atrevería a tirar de la cadena por miedo a lo que pudo ser hundirme contigo en el fango. Por miedo a perdeme esas noches de rutina y sexo mediocre en las que me imagino fingiendo orgasmos como nunca los supe finjir.
Mi ego se desfigura constante, cadencioso, cuando sonrío cada mañana y me estampo contra tu realidad, entonces empiezo por la extravancia, acabo por lo vulgar, me pido disculpas en tu nombre y me invento excusas para darte los buenos días y cubrirme con mi máscara de la suerte que se resquebraja con el eco de tu ausencia y mis desvaríos porque evidentemente tu ausencia no existe más allá de todas las veces que te he perdido entre arcada y arcada por aquello de la igualdad de condiciones, por esa manía tan tonta de buscarte hasta en el water, para que olvides mis palabras, te piense como se piensan los imposibles y dentro de lo posible evite buscarte a tí tras la bruma de tus ojos, tras la niebla que se amotina en el octubre de mis buenos días.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Descartandome.
Pienso,
luego existo.
Pienso erróneamente,
luego existo erróneamente.
Piensa mal y acertarás.
¿Cuál es el límite del conocimiento?
luego existo.
Pienso erróneamente,
luego existo erróneamente.
Piensa mal y acertarás.
¿Cuál es el límite del conocimiento?
sábado, 16 de octubre de 2010
Ottoñal
Abres los ojos.
Máxima nºIII: "Para que nazca un hombre hay que destruir un mundo"*
Puede que me acueste con el Punky de primero.
O puede que te reconstruya hasta convertite en ceniza, te envuelva en papeles de fumar y te regale a cualquier mendigo de la calle que esté más necesitado de humo que yo.
Es posible que te cuente que anoche me besaron los lábios de alguien fisico-intelectualmente más atractivo que tú mientras me volvía de piedra recordando tu cara de media luna que nunca sabe a dónde va a mirar, si a las vemtanas de mis cárceles encubiertas o la bruma que se escapa entre tu boca de promesas por cumplir.
Eres el reflejo en el espejo empañado por la ducha de los algodones entre los que te escondes para que pueda dibujarte en mi libreta de la mala suerte y te recuerde a media luz como cada quien no sabe verte.
Mirada perdida y encontrarme de soslayo en el brillo de tus ojos. Ese pedazo del día a día del que se olvida mi consciente y te deja aparecer en el bucle retroactivo de todas las medianoches empeñadas en embalsamarte bajo yugo de mis estrellas.
Eres la mitad de lo que sueño y la mitad de lo que olvido, siempre letra pequeña, notas al pié, asterisco por bandera.
A todos nos han incrustado en la cabeza aquello de ser mejor de lo que se es, mejor incluso que uno mismo.
Te regalaré una cuerda o un balcón para que puedas colgarte y ya nada importe, ahorcado desde la soga de mi portal desatarás los grilletes con los que nunca me encanaste y entonces serás lo que sea, lo que quieras ser, con la seguridad de que no será ahora, ni aquí, ni conmigo.
1* Herman Hesse
Máxima nºIII: "Para que nazca un hombre hay que destruir un mundo"*
Puede que me acueste con el Punky de primero.
O puede que te reconstruya hasta convertite en ceniza, te envuelva en papeles de fumar y te regale a cualquier mendigo de la calle que esté más necesitado de humo que yo.
Es posible que te cuente que anoche me besaron los lábios de alguien fisico-intelectualmente más atractivo que tú mientras me volvía de piedra recordando tu cara de media luna que nunca sabe a dónde va a mirar, si a las vemtanas de mis cárceles encubiertas o la bruma que se escapa entre tu boca de promesas por cumplir.
Eres el reflejo en el espejo empañado por la ducha de los algodones entre los que te escondes para que pueda dibujarte en mi libreta de la mala suerte y te recuerde a media luz como cada quien no sabe verte.
Mirada perdida y encontrarme de soslayo en el brillo de tus ojos. Ese pedazo del día a día del que se olvida mi consciente y te deja aparecer en el bucle retroactivo de todas las medianoches empeñadas en embalsamarte bajo yugo de mis estrellas.
Eres la mitad de lo que sueño y la mitad de lo que olvido, siempre letra pequeña, notas al pié, asterisco por bandera.
A todos nos han incrustado en la cabeza aquello de ser mejor de lo que se es, mejor incluso que uno mismo.
Te regalaré una cuerda o un balcón para que puedas colgarte y ya nada importe, ahorcado desde la soga de mi portal desatarás los grilletes con los que nunca me encanaste y entonces serás lo que sea, lo que quieras ser, con la seguridad de que no será ahora, ni aquí, ni conmigo.
1* Herman Hesse
sábado, 2 de octubre de 2010
Mi cama, mi credo.
Nada que se asemeje a ese amago de agonía que son tus medio poemas y que tiendes a desrimar.
Nigun gemido orgásmico para tus palabras, mal escritas, malversadas pero sobre y por encima de todo, mal folladas.
No vas a ser la luz de ningún universo armónico que roze el buen gusto entre vómitos de elegancia y buena voluntad.
No encuentro lugares para alcanzarte, o descenderte, o que se yo.
Pobre intelecto que me persigue hasta la locura de tu lábios y marca el reloj sesenta segundos para joderte la analogía y follarte hasta aniquilar y someter tu alma que me atormenta.
Que veas las llamas en mi ojos y desees como nunca has deseado ese no haber nacido tan propio, tan mediocre, y en definitiva tan humano.
Que se caiga tu montaña de cristal y el miedo de tus ojos te condene a toda la ausencia que llevas dentro y que a mi se me hunde en el pecho y entonces ni toda tu ingenuidad es suficiente para cualesquiera de las cosas que no me dejan pensarte, porque como siempre el sentir que sí, que quizás y que ¡Oh! despues, siempre después puede que te desencuentre en uno de tantos antros de media noche y entre el olor de la ginebra tu cara, sea más que nunca tu cara de dulce narcisismo fingido que no posee nada más que el estúpido ego de sí mismo.
Y siendo tu cara, tan de tí que tú mismo, me conmueven los demonios y pienso que nunca serás como escribes, serás toda esa mierda perfumada de retórica que siempre me acaba salpicando y embaucando para que vuelva a morir en tu abrazo de miedo y discordia.
Nigun gemido orgásmico para tus palabras, mal escritas, malversadas pero sobre y por encima de todo, mal folladas.
No vas a ser la luz de ningún universo armónico que roze el buen gusto entre vómitos de elegancia y buena voluntad.
No encuentro lugares para alcanzarte, o descenderte, o que se yo.
Pobre intelecto que me persigue hasta la locura de tu lábios y marca el reloj sesenta segundos para joderte la analogía y follarte hasta aniquilar y someter tu alma que me atormenta.
Que veas las llamas en mi ojos y desees como nunca has deseado ese no haber nacido tan propio, tan mediocre, y en definitiva tan humano.
Que se caiga tu montaña de cristal y el miedo de tus ojos te condene a toda la ausencia que llevas dentro y que a mi se me hunde en el pecho y entonces ni toda tu ingenuidad es suficiente para cualesquiera de las cosas que no me dejan pensarte, porque como siempre el sentir que sí, que quizás y que ¡Oh! despues, siempre después puede que te desencuentre en uno de tantos antros de media noche y entre el olor de la ginebra tu cara, sea más que nunca tu cara de dulce narcisismo fingido que no posee nada más que el estúpido ego de sí mismo.
Y siendo tu cara, tan de tí que tú mismo, me conmueven los demonios y pienso que nunca serás como escribes, serás toda esa mierda perfumada de retórica que siempre me acaba salpicando y embaucando para que vuelva a morir en tu abrazo de miedo y discordia.
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