viernes, 20 de enero de 2012

Atisbo

Siempre la recalcitrante y desoptimizadora segunda parte, siempre esa otra parte que nos corrige una primera ideal y defectuosa, ese último trozo que faltaba y modifica todo el tapiz, anulando lo anterior, deconstruyendo y creando un nuevo marco, más real y más punzante.
Agudo. Me aferro a esas segundas partes que nunca fueron buenas, la frente alta, mirada hacia delante, para que lo de atrás, eso de tan atrás no me acune y me engatuse con las nubes de los sueños que no volverán a darse.
De un desgarro de la inconsciencia, aquello que casi pero no, un atisbo de la primera parte:

“Te descubro despacio, te miro de frente y absorto, de una vez por todas: tú.
Tan tú, tan ese detrás de ti que me absorbe, me hace caer en el error desheredándome en un espasmo de media luna y media noche.
Entonces, en ese descubrimiento no hay tiempo, ni espacio, ni sueño, y frente a mí, por fin y solo un instante: la eternidad.
Tú, y no hay hojas en blanco en esta noche tan rara, tan cerca, tan tejiendo mis contradicciones, mis desvelos y mis lugares comunes en ese pentagrama de ti como punto de referencia.
La sombra en los labios y sin embargo las cartas por jugar, unos ojos de ninguna parte, de todos lados, de todos y cada uno de mis sin-embargos, en esas las sombras, de tan lejos tus labios”.

1 comentario:

  1. Me he enamorado un poco más de cómo eres.

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