lunes, 11 de junio de 2012

Castillos en el aire.

Ahora y al punto, casi nunca te imagino y cuando lo hago jamás te hago viniendo de vuelta. De vuelta es cuando por muy poco me atrevo a mirar hacia atrás. Y cómo no iba a suceder si la inocencia no entendía de desaires, quedaban mundos por corromper, y lo único que supimos fingir fueron las dudas.
Dos de febrero, cuatro quizá, quién sabe donde se guarda el tiempo en un recuerdo, a dos de febrero o cuatro quizá, construimos juntos un castillo de nubes y teclas, lo que hoy hubiese sido un disparate entonces lo creí, y creí tanto y tan bien que se hizo real y me mudé a aquel castillo en el aire.
"Hagamosle unos cimientos fuertes". Y me lo volví a creer, y resultaron tan fuertes que aún hoy, despistada miro al suelo y veo el hueco de hormigón que los forman.
 Nunca hubo dolor, ni miedo, ni rabia, porque sé que en tu mano sigue parte de la llave que me desnuda, y a pesar de que nunca me dibujaste alas para cambiar la historia, yo volvería a ser una niña en tus manos. Dejaría que me contases por enésima vez como es cruzar media europa para pintar una playa en mi ombligo, que yo sabía sin saber porque me armé de valor para mirar las dos caras de la luna.
 No naufragaremos en una isla desierta, corazón.
 Desde que me hice adulta olvidé todo lo que aprendí sobre arquitectura coincidiendo curiosamente con la desparición de mis faltas de ortografía, ahora las tildes están en el lugar que les corresponde y por ende, también los castillos. Así tu lugar en el mundo seguirá siendo tan impreciso como el mío pero con diferencias tangibles: he perdido el número, la pista y mi despiste, las ganas de los besos que no me has dado, y los planos de un palacio indestrucctible que nunca se construyó. Inamovible por todas esas veces que hemos viajado hasta allí sin dar un solo paso, y ahora resulta tan difícil obviar lo que pudo haber sido que sin quererlo me encierro en la torre más alta y por más que carezca de sentido no veo la hora en que se abra la puerta.
 No, definitivamente, no naufragaremos en una isla desierta, aunque de una forma u otra terminemos embaucados, buscando a tientas, nuestros cuerpos sobre la arena.
 09-07-2011

1 comentario:

  1. Qué curioso. Quién querría fingir las dudas. Para qué.

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